¿Vacunación contra la Gripe en Farmacias?

La gripe constituye un importante problema de salud pública con una repercusión sanitaria y social muy relevante en nuestro medio. Las epidemias estacionales anuales de gripe están asociadas a una importante tasa de hospitalizaciones y mortalidad, así como a una considerable demanda de recursos en salud.

La medida de control más eficaz frente a la gripe es la vacunación anual de ciertos grupos de población considerados de alto riesgo de padecer complicaciones asociadas a gripe.

La vacunación contra la gripe tiene como objetivo evitar la enfermedad y, sobre todo, las complicaciones graves y las muertes en personas que, por sus circunstancias, tienen más riesgo de complicaciones.

La gripe en cifras

Según ha publicado el Centro Nacional de Epidemiología, a través del  Sistema de Vigilancia de la Gripe en España (SVGE), las cifras que resumen el impacto de la gripe y de la vacunación antigripal, son las siguientes:

En la temporada 2019-2020 la gripe habría causado:
  • 619.000 casos no graves de infección respiratoria / síndrome gripal atendidos en Atención Primaria.
  • 27.700 hospitalizaciones por gripe confirmada.
  • 1.800 ingresos en las unidades de cuidados intensivos.
  • 3.900 muertes atribuibles a gripe.

Teniendo en cuenta una cobertura del 53, 5% (la cobertura más baja de los últimos 24 años) en los mayores de 64 años, la vacunación antigripal habría prevenido:

  • 26 % de hospitalizaciones.
  • 40 % de los ingresos en las unidades de cuidados intensivos.
  • Y el 37 % de las muertes atribuibles a la gripe.

En estas dos infografías publicadas por el SVGE se puede ver el impacto de la epidemia de gripe en las temporadas 2018-2019 y 2017-2018.

La temporada de gripe del hemisferio Sur suele brindar algunas pistas sobre lo que se puede esperar en el hemisferio Norte a finales de este año.

¿Qué ha pasado en el hemisferio Sur?

Los datos indican un descenso significativo de casos en Australia, Argentina, Chile y Sudáfrica.  Los esfuerzos para detener el Covid-19 han tenido al menos un efecto secundario bienvenido, como se aprecia en esta gráfica publicada en The Economist.

Imagen extraída de:  The Economist (12 Sept 2020)

Estos datos quizás se deban a una deficiente detección, a los confinamientos, a las prohibiciones a partir del mes de marzo de viajar que interrumpieron la migración normal del virus del hemisferio norte al sur, y al mayor mantenimiento de las medidas preventivas que siempre recomendamos para cualquier virus respiratorio,  y en el caso de Australia, ha podido influir el aumento de sus coberturas de vacunación. Medidas como: reuniones públicas limitadas, evitar multitudes, usar mascarillas y lavarse con frecuencia las manos han «derribado la gripe».

Entonces ¿Qué hacemos?

Este año todo son incertidumbres. Nos enfrentamos por primera vez a la confluencia de la temporada de gripe con la pandemia de Covid-19 y desconocemos cómo interaccionarían, pero también podría ser una de las mejores temporadas de gripe que tengamos.

Tampoco debemos olvidar que el virus de la gripe puede mutar o cambiar con mucha rapidez y sufrir un cambio antigénico, desarrollándose un nuevo subtipo o cepa de virus de la gripe quizás con potencial pandémico.

Por el momento, no disponemos de ninguna terapia innovadora en cuanto a antivirales y tratamientos más eficaces contra la gripe, pero sí podemos utilizar una de las medidas más eficaces de prevención, la vacunación contra la gripe, y continuar con lo que ya ha transformado nuestra vida cotidiana: las medidas higiénicas, el mantenimiento de la distancia física y el uso correcto de las mascarillas.

Todos los países del Hemisferio Norte han realizado compras masivas de vacunas antigripales y se han propuesto aumentar las coberturas de vacunación marcando un objetivo ambicioso del 75% (la OMS ya situaba este objetivo en el 75% antes del Covid-19, tanto para las personas mayores de 65 años como para la población de alto riesgo o para los profesionales sanitarios). Vacunar a un 75% de la población generaría inmunidad de grupo (al haber un porcentaje alto de vacunación se protege a los que no están vacunados porque se frena la circulación del virus).

El dato de coberturas de vacunación en España para los mayores de 64 años es del 53,5%…

A un 21,5% del objetivo marcado por la OMS para alcanzar la inmunidad de grupo.

Más de la mitad de la población mayor de 64 años no se vacuna.

¿Cómo conseguir aumentar las coberturas?

De los datos anteriores se desprende que algo estamos haciendo mal, y es más, durante años. Lo tenemos complicado, y más en el escenario en el que nos encontramos.  La administración de esta compra masiva de vacunas es difícil de gestionar por diversos motivos:

  • la actual sobrecarga de Atención Primaria (rastreo y seguimiento de casos, consultas telefónicas y presenciales, circuitos…)
  • el miedo de la población a acudir al centro de salud.
  • la necesidad de enfoques alternativos para mantener el distanciamiento físico y minimizar el riesgo de contagio.

Ahora bien, ¿existe algún margen de mejora que pudiera resultar significativo para conseguir el objetivo marcado?

Aquí voy a dejar algunas reflexiones que me gustaría compartir contigo.

En primer lugar, para conseguir el objetivo marcado se requiere tiempo, un esfuerzo adicional y, un refuerzo.

¿Más manos? Sería una solución. ¿Por qué no complementar los puntos de vacunación con otro punto más de fácil acceso, cercano y confiable como son las farmacias comunitarias? En otros países donde el farmacéutico sí está capacitado para administrar vacunas de la gripe en farmacia, se ha logrado aumentar las coberturas de vacunación. 

Imagen

El color morado indica los países donde los ciudadanos europeos pueden vacunarse en sus farmacias.

Y me pregunto, ¿por qué en España los farmacéuticos no pueden vacunar en las farmacias? pienso que mejoraría la accesibilidad a los puntos de vacunación en lugares no tradicionales y con horarios flexibles eliminando barreras burocráticas, petición de cita y tiempo de espera en consulta, como ya publiqué en 2016 

Como en España ya no llegamos a la campaña de vacunación, es imposible capacitarnos en tan poco tiempo y adaptar nuestras farmacias, pero sí podemos continuar informando a la población, a no ser que se contemple la opción de contar con un enfermero durante la campaña.

Nuestra responsabilidad como farmacéuticos incluye garantizar que todas las personas obtengan el mayor beneficio terapéutico de sus tratamientos y mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes. Por ello somos un recurso sanitario más en los programas de vacunación, ya que actuamos complementando de forma objetiva las recomendaciones en grupos de riesgo y transmitiendo un mensaje claro (mismo mensaje que reciben por otros profesionales sanitarios) que amplifica el mensaje positivo respecto a la vacunación de la gripe.

Este otoño/invierno, más que nunca, desde la farmacia  tendremos presente en cada dispensación, no sólo al SARS-CoV-2 si no también al virus de la gripe e identificaremos a los grupos de riesgo para recomendarles la vacunación e informarles sobre la importancia que tiene esta medida de prevención, sus beneficios y conseguir acabar con los mitos que existen alrededor de la vacuna.

No debemos olvidar que la preocupación por el contagio persistirá durante la temporada de gripe y que vivimos una época de grandes retos en los que los diferentes profesionales sanitarios podemos complementarnos para afrontar y reforzar la salud no sólo del paciente, si no del propio sistema sanitario.

Quizás, algún día, el farmacéutico comunitario pueda dar un paso más y tenga la opción de pasar, si el paciente así lo requiere de la “inforterapia” que realiza durante las Campañas de vacunación de la gripe a la propia administración de la vacuna,  ya que

“Vacuna puesta, vacuna que cuenta”.

Al fin y al cabo, se trata de sumar esfuerzos y aprovechar recursos.

Si se llegara a realizar la administración de la vacuna antigripal en las farmacias comunitarias, estos serían algunos de los beneficios, tanto para la población como para la administración: aumento de las coberturas de vacunación, lo que conlleva una disminución de la presión asistencial o la demanda y colapso de las urgencias, así como disminución del absentismo laboral; ahorro de tiempo en consultas; reducción de costes y gastos derivados de las consecuencias de la no vacunación pare el sistema (muertes y hospitalizaciones); reducción de costes laborales…

Sencillamente, con nuestro apoyo y colaboración promocionando la Campaña de la gripe desde nuestras farmacias, la administración ya está obteniendo un beneficio indirecto. ¡No sé a qué esperan! podríamos complementar la demanda de la futura y ansiada vacunación contra la Covid-19 si estuviéramos debidamente capacitados.

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